dilluns, 7 de juny del 2010

Mandylion

Llegará un día donde a partir de tantas reflexiones, mi cabeza se convertirá en una mezcla del pasado, del futuro, y del presente. Los niños chicos no se acuerdan de las promesas que les hacen a sus madres; de la misma forma, yo olvido cada palabrita que me prometí a mi mismo. Deshacerme de lo dañino. era la principal opción, y durante este tiempo, no era consciente de lo bien que me respiraba. Como estar en una montaña en lo alto de esas cumbres; como estar en una playa desierta; como el Sol calentaba mi espalda. Sin playas con literas y tres personas atormentando cada sueño que recreo. Un anhelo -desear con tanta fuerza que incluso llega a dañar- cumplido y al que ahora agradezco sin percibir un cambio demasiado brusco. Se dice que en un primer momento, Jesucristo grabó su cara en un lienzo de forma milagrosa, siendo el primer icono del cristianismo. A su vez, llevo tu cara impresa aún en mi piel, en forma de recuerdo, en forma de experiencia, en forma de Mandylion.
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Pujaré la tristesa dalt les golfes
amb la nina sense ulls i el paraigua trencat,
el catipàs vençut, la tarlatana vella.
I baixaré les graus amb vestit d'alegria
que hauran teixit aranyes sense seny.
Hi haurà amor engrunat al fons de les butxaques.
Maria-Mercè Marçal, Tombant XII