En la altura los cuervos graznaban,
los deudos gemían en torno del muerto,
y las ondas airadas mezclaban
sus bramidos al triste concierto.
Algo había de irónico y rudo
en los ecos de tal sinfonía;
algo negro, fantástico y mudo
que del alma las cuerdas hería.
Bien pronto cesaron los fúnebres cantos,
esparcióse la turba curiosa,
acabaron gemidos y llantos
y dejaron al muerto en su fosa.
Tan sólo a lo lejos, rasgando la bruma,
del negro estandarte las orlas flotaron,
como flota en el aire la pluma
que al ave nocturna los vientos robaron.
Que te mueres, y todo acaba. Que desapareces, y se esfuma la vida. Que desaprovechas cada instante con cosas nimias. Que te alegres de vivir. Que consigas aquello que quieres. Que él te quiere, que yo te adoro!
dimarts, 2 de febrer del 2010
En la altura los cuervos graznaban,
los deudos gemían en torno del muerto,
y las ondas airadas mezclaban
sus bramidos al triste concierto.
Algo había de irónico y rudo
en los ecos de tal sinfonía;
algo negro, fantástico y mudo
que del alma las cuerdas hería.
Bien pronto cesaron los fúnebres cantos,
esparcióse la turba curiosa,
acabaron gemidos y llantos
y dejaron al muerto en su fosa.
Tan sólo a lo lejos, rasgando la bruma,
del negro estandarte las orlas flotaron,
como flota en el aire la pluma
que al ave nocturna los vientos robaron.
Que te mueres, y todo acaba. Que desapareces, y se esfuma la vida. Que desaprovechas cada instante con cosas nimias. Que te alegres de vivir. Que consigas aquello que quieres. Que él te quiere, que yo te adoro!
Respirado por
Miquel Black
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1 comentari:
Hola!
Precioso poema de Rosalía de Castro. Y yo que pensaba que en este país ya no se leía el romanticismo del XIX... ^^ o al menos que no se le hacía mucho caso.
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