VII
Hoy llueve, pues el cielo está en armonía.
Sacude la tormenta los pensamientos alborotados,
para limpiar aquello que tercie la tranquilidad.
Me tramito a contemplar el bullicio original
y lo presto en que el caos desfallece, las lluvias cantan
tan torrencial como hermoso y evito lo perspicaz.
Subo a la acera para no calar mis pies
de errores ya cometidos, ¡y de los que quedan por haber!
Qué con alevosía cae una gota enemiga
de algún balcón donde desde arriba se me irrita,
y estalla en forma de cristal entre mi pelo,
pues el frío de esa agua que es tan turbia como el desamor,
tan desdichada como el que canta al libertinaje
o tan osada como quien ama a un huracán sin razón,
ha llenado mi cabello, ocupando el fuero interno
de ambiguos debates donde yo, soy el perdedor.
La lluvia cae, pues, y a mi ni siquiera me rocía.
Black, abril 2010
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