Un momento fugaz que emblanquece mi alma. Con movimientos puros, casi perfectos, y fuera de culpas, que enternecen hasta el corazoncito más hostil.
Llámalo como quieras, amigo. Eternidad. Prosperidad. Vacío.
No es sólo un ente etéreo que repara situaciones y arroja al desguace mitades de personas. No.
Su similitud con la vida se separa por una estrecha línea llamada existencia. Mejor, peor… vives. Porqué existes. I quieres. I temes. I… existes.
Una campanada grandilocuente que trona por una serie de alambres en forma de escalofrío, sube hasta el espinazo y te da una convulsión.
Despiertas, y eres casi infinito. Vuelas, con una percepción poco verosímil de las cosas más bonitas que jamás hayan ocurrido. Fuerte.
El viento, sopla, te gira, te vuelca… caes. Caes. Caes. Y tropiezas otra vez con la misma Libido que te ofrece una manzana teñida de vino.
De pinos secos.
De hojas marrones.
Todo es otoño.
Muere tú amor.
Te sueltas al abismo.
Pronto, todo se tornará invierno.
Y la escarcha cubrirá este mausoleo que antojabas visitar.
I despiertas. Sudas. Gritas.
Nadie te escucha.
Fumas, pretendes olvidar.
I revives. Mudas. La piel. Muta.
Consigues con esfuerzo.
Rojo. Verde. Nosotros.
Black, 2009
Poema escrit en castellà a mitjans del 2009. És un dels meus preferits.
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