dimarts, 9 de febrer del 2010

Bienvenido!

Me prometiste que nunca nada cambiaria. No obstante, los acontecimientos no han seguido esa clausula del contrato. Abatido, no me queda otra que ser un poco maduro y pensar que, mira, a mal comprador, pocas ganas. De esta manera, bienvenida naturaleza, bienvenido futuro esperanzador, y bienvenido dichoso sufrimiento!